Experiencias de caridad en tiempos de pandemia

Hijas de María Inmaculada de Guadalupe: Experiencias de caridad en tiempos de pandemia

México y Bolivia

En el Ministerio de salud de la Congregación, diariamente estamos en contacto con la vida y la muerte, en este año de pandemia hemos enfrentado nuevos retos para seguir abrazando con la experiencia de Dios, el dolor, el miedo, la incertidumbre, la desesperanza, la impotencia y la muerte. Compartimos parte de lo que nos ha tocado vivir junto con nuestras hermanas, el personal y las familias.

En el Hospital MIG, Ciudad de México, se habilitó una área de COVID, que casi siempre está llena, gracias a Dios hemos visto salir recuperados, aunque débiles, a muchas personas, y a muchas otras partir a la casa del Padre; el personal médico y de enfermería se ha visto afectado emocionalmente por las continuas muertes, por lo que ha sido necesario abrir espacios de escucha y de encuentro, entre la comunidad de salud y con Dios, ante todo, lo que ha ayudado, permitiendo que desde la fe, se supere el desgaste.

En la Unidad de Consultorios Santa María Tulpetlac, Estado de México, donde, por la sobrepoblación, la pobreza y los efectos de la pandemia, se han agravado las situaciones de escases económica y por ende, la violencia; las hermanas, con el apoyo de profesionales de la salud, atienden a personas de escasos recursos, detectan y refieren casos de COVID a centros de mayor especialidad; la escucha ha sido la primera forma de brindar salud, con frecuencia tienen que ser bálsamo, con la fe y la esperanza, para las víctimas de la violencia que llegan a la unidad con historias desgarradoras.

Asilo de Chínipas, Chih., En la Sierra de la Tarahumara, también ha llegado la pandemia, las hermanas comparten su tiempo, su cercanía, con las personas que viven la pérdida de sus seres queridos, dan  despensas a los hermanos más necesitados, están en sintonía con el mundo a través de los medios de comunicación, realizando como comunidad y con los ancianitos que atienden, oración de intercesión por las necesidades del mundo y abandonándose totalmente a la Divina Providencia.

En  La Grandeza, Chis., gracias a Dios durante este tiempo de pandemia se pudo ampliar el servicio que se brindaba en un Dispensario a personas de escasos recursos, con una clínica de referencia; se formó una comunidad y están haciendo mucho bien en el área de la salud, preparando a promotores de la salud de las comunidades cercanas, apoyando en las necesidades emergentes, como en los derrumbes por las lluvias que tuvieron el año pasado, acompañando a jóvenes en su encuentro con Dios a través de retiros y de la pastoral vocacional.

La Escuela de Enfermería, en la Ciudad de México, con la modalidad virtual, ha atendido el reto de la formación de los futuros profesionales de la salud, quienes el día de mañana, van a enfrentar la post pandemia, con la ciencia y el espíritu; los estudiantes se han visto limitados en su práctica directa con los enfermos, varios han tenido que comenzar a trabajar para poder continuar estudiando. Se brinda cercanía, a través de los medios virtuales, a los alumnos y a sus familias, ante las pérdidas de sus seres queridos.

En la Casa San José, Casa de la Gratitud, de nuestras madres mayores, de 66, se enfermaron de COVID, casi la mitad de la comunidad, al principio hubo incertidumbre y temor por su vulnerabilidad, pero Dios en sus designios, permitió que la experiencia de enfermedad se transformará en una experiencia espiritual, de oración y oblación por el mundo gracias a la M. General que a través de las bocinas hacía llegar a las hermanas enfermas y confinadas la presencia de Dios; logramos pasar la enfermedad de manera sorprendente, en ese tiempo, lamentablemente cuatro hermanas partieron a la casa del Padre por otras enfermedades crónico degenerativas. Se sumaron esfuerzos en la Congregación para la atención de las hermanas, desde las primeras etapas de formación, fue una hermosa experiencia de presencia de amor traducida en servicio.

En la Casa Misión de Punata, Bolivia, una de nuestras hermanas tuvo que permanecer varios meses en espera de la llegada de otras hermanas del ministerio de salud, por los trámites migratorios; ahí se tiene un Centro de Rehabilitación Física y de Especialidad, se brinda atención a la población vulnerable; la Divina Providencia se ha manifestado durante este tiempo, ha sido muy significativo que, Fundaciones y Embajadas, sensibles a la situación actual y en respuesta a los proyectos presentados, han brindado su apoyo con diferentes recursos, lo que nos ha permitido continuar con el servicio de salud que ofrecemos.

En la Residencia de adultas mayores en Cuernavaca, Mor., se ha acompañado y apoyado a las familias de las residentes en sus situaciones de enfermedad y desestabilización económica, se mantuvieron los salarios de los trabajadores durante un año y se está en un discernimiento y búsqueda de nuevas opciones para seguir manteniendo la fuente de trabajo del personal y la atención a las residentes.

Hemos tocado a Cristo en el dolor del hermano y lo hemos abrazado con la ternura de Santa María de Guadalupe

Claudia Patricia Ruiz Cortés, hmig,

Superiora Provincial de la Provincia 5ª Aparición Guadalupana

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